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EMOCIONES A FLOR DE PIEL EN EL GRAN TEATRO
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EDUARDO VIÑOLO. Llenazo espectacular en el Gran Teatro de Córdoba para presenciar el primero de los dos conciertos benéficos en los que Vega presentaba su primer disco, India . La causa era un grito contra la violencia de género (el femenino), y el efecto, demoledor, fue convertir el Gran Teatro en un entorno tan acogedor con una escenografía diseñada por la artista, que hasta se preocupó de los aromas, que el intercambio de emociones con sus fans más pasionales, llegados incluso desde Argentina, fue constante en las dos horas que atravesó el repertorio. A ella se le abre el corazón de par en par a poco que siente un poco de calor, y ellos, su público fiel, le gritaban promesas de amor y cosas como "¡Llora, que estás en casa!". Emocionante.
Fue un concierto en el que las versiones de los temas más representativos de la historia musical particular de Vega jugaron un papel muy importante en la parte central, quizás demasiado atendiendo a la presentación de su disco, y, sin embargo, fue un resorte perfecto para el show, que toca varios registros diversificando el concierto para su necesario dinamismo, que contuvo cuidadas ideas escenográficas, de luminotecnia y de vestuario. Sinatra, Serrat, Garfunkel, The Police, U2 , Suzanne Vega, Luz Casal, Non Blondes y hasta Margarita Cansino (Rita, el icono pelirrojo) con el tema central de la película Gilda forman parte de ese particular tesoro que Mercedes quiso destapar como bandas sonoras de sus recuerdos.
Vega demostró el pasado viernes que tiene inmensas posibilidades de adentrarse, salir o investigar musicalmente casi todo lo que quiera, con un repertorio apetecible e inteligente, con las ambivalencias necesarias para esa mezcla generacional que le escuchaba como representación de los flancos de un mercado siempre a conquistar y con unos músicos que estuvieron a la altura del trabajo medido que se les exigía en bloque y que desarrollaron sin fisuras ni protagonismos todos y cada uno de ellos. El gancho personal de Mercedes no es de mentira, tiene ese aura de atrayente y sempiterna melancolía que apetece cuidar, carisma, juventud y belleza interior y exterior, por eso está ahí y tiene un filón al que dar aún, si quiere, algo de forma con su particular revolución de los sentidos.
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